La importancia del “aquí y ahora”: Deshacerse de los peligros que “inventa” la mente

En la Gestalt, el punto fundamental del que jamás no podemos olvidar es la importancia del “ahora”, del “aquí y ahora”, del “cómo” y del “darse cuenta”. En una charla del propio Perls, dijo así:

“Para mí, sólo el ahora existe. Ahora = experiencia = conciencia = realidad. El pasado ya no está y el futuro no ha llegado. Únicamente el ahora existe.

El koam es nada existe excepto el aquí y ahoraYa sea que estemos recordando o anticipando, lo estamos haciendo en el ahora. El pasado ya no es, el futuro aún no es… Es imposible que nada exista excepto en el ahora. Y yo digo que no es posible vivir en el aquí y ahora; sin embargo nada existe fuera del aquí y ahora. Si borramos el ahora, entonces no hay nada. De  modo que no importa si estamos recordando o anticipando, lo hacemos en el aquí y ahora.

Tal ve podría decirse que el ahora es el punto cero, una nada, eso es el ahora. En el mismo momento en el que siento que experimento algo y hablo de ello, le presto atención, el momento ya se ha ido.

Estos son los dos pilares sobre los cuales se apoya la terapia gestáltica: el ahora y el como. La esencia de la teoría de la terapia gestáltica está en la comprensión de estas dos palabras. Ahora abarca todo lo que existe. El pasado ya no es, el futuro aún no es. Ahora incluye el balance de estar aquí, el vivenciar, compromisos, fenómenos, awareness

El cómo abarca todo lo que es estructura, conducta, todo lo que realmente está ocurriendo, el proceso que transcurre. Todo lo demás carece de importancia. Todo está basado en el darse cuenta. el darse cuenta es la única base del conocimiento, de la comunicación, etc.”

aquí y ahora

 

¿Hay algún peligro ahora?

Si nos paramos a pensar, nos daremos cuenta de que es cierto. La falta de contacto con el presente, la falta de sentido actual de nosotros mismos nos lleva a huir, ya sea hacia el pasado o hacia el futuro. Y toda renuncia a mantenernos en el presente dará como resultado una personalidad desequilibrada.

Personalmente, una forma de poder “anclarme” en el presente, cuando estoy “divagando” y me pierdo en supuestos problemas, es parar y centrarme en lo que siento en ese momento, y hacerme esta pregunta: “¿Cómo estoy ahora? ¿Tengo algún problema que solucionar en este preciso instante?”.

Cuando hacemos eso, nos damos cuenta de que en este preciso instante estamos bien. De que nada “negativo” nos ocurre, aunque nuestra  mente se haya emperrado en hacernos pensar que así era.

Ciertamente habrá momentos en el que nos ocurran cosas negativas en el “ahora”. Si alguien te está atracando y te pone una pistola en la cabeza, no podrás pensar “todo está bien”. Básicamente porque no podrás pensar en absoluto. Tendrás tal descarga de adrenalina, que tu cuerpo no estará “pensando”, estará preparándose para huir o atacar. El instinto habrá cogido el control del cuerpo.

Será después, cuando todo haya pasado, cuando tu mente abandonará su “presente” para recordar, para revivir el miedo, y para mantenernos en un estado de ansiedad que se nos hará insoportable. Es en ese momento cuando debes anclarte en el presente, en el aquí y ahora. Y darte cuenta de que en el aquí y ahora nada malo te está ocurriendo, no hay ningún peligro.

El problema que tenemos es que le damos tanta importancia a esos acontecimientos, que seguimos “viviendo” como si aquel peligro siguiera existiendo. Hasta poder paralizarnos y condicionar nuestras vidas.

Y es todavía más dañino cuando nos ocurre con experiencias de la infancia. Alguien nos abandonó cuando teníamos 6 años, y con 40 seguimos actuando como si todo el mundo nos abandonase, y seguimos reaccionado como cuando teníamos 6 años. Y no somos capaces de ver que en el aquí y ahora nadie nos abandona. Y ya no somos niños de 6 años. Ahora somos adultos de 40 años, responsables de nuestra vida, y capaces de sentir y vivir en el ahora. Y capaces de sentir y vivir que ya no hay ningún peligro, que estamos bien. Que todo está bien en el “aquí y ahora”.

Por eso es importante sentirnos en el instante presente. Y vivir en el instante presente. Y si bien no es posible hacerlo el 100% del tiempo, sí podemos hacerlo cuando nos atacan pensamientos que nos generan miedo, peligro, dolor, ansiedad… Y parar un segundo, respirar hondo, conectar con nosotros mismos, y preguntarnos: ¿Cómo estoy ahora? ¿Qué peligro real hay ahora mismo?

Para darnos cuenta de que no hay ninguno, de que todos los peligros están en nuestra mente, y “viajan” desde el pasado o desde el futuro 😉