Sentir seguridad “interna” es la clave para alcanzar la felicidad

La semana pasada en clase de Yoga hablamos del chacra muladara, que es el relacionado con la seguridad. El tema de la seguridad y de la “confianza en la vida” es un tema recurrente para mí, sobre todo en los últimos meses, ya que he empezado a tener experiencias en mi día a día que han venido a descabalar muchas de mis creencias anteriores.

Según el Yoga, y muchas otras tradiciones espirituales, todos los miedos que sentimos provienen de un miedo primordial: el miedo a la muerte. Y los seres humanos, y más en los tiempos que corren, tratamos de apaciguar este miedo mediante la posesión de cosas materiales. Compramos casas, coches, acumulamos dinero en el banco… todo con la ilusión de que estas cosas materiales nos dan seguridad. Nos “alejan” de este miedo a la muerte.

Comprar y poseer adormece nuestros miedos y nuestra sensación de inseguridad, de no poder controlar nuestro entorno. Llevamos muy mal la incertidumbre, las sorpresas, los hechos que acontecen en nuestra vida y que están muy lejos de nuestro control. Pensamos que tener una casa, una nómina y un coche en la puerta alejará la angustia vital de nuestras vidas.

Lo cierto es que no necesitamos nada para vivir. No necesitamos nada para estar vivos, salvo a nosotros mismos. Y nada material nos dará la seguridad que creemos que anhela nuestro corazón. Básicamente porque la seguridad no existe, y nunca la alcanzaremos. Me refiero a la seguridad entendida como el “control” de lo que ocurre a nuestro alrededor. Jamás podrás controlar los acontecimientos que se abren camino en tu vida.

La seguridad y el control no existen

Según las personas van avanzando y su nivel espiritual está más desarrollado, comprenden que las “cosas” no dan ninguna seguridad. Y pasamos a no necesitarlas, por lo menos a ese nivel. Se comparte más y se necesita menos. Hasta llegar a un punto en el que entiendes de verdad, que no necesitas “perseguir” nada. Porque todo te será dado.

Este punto se me hizo terriblemente difícil de comprender. Lo vengo escuchando a mi profesor de Yoga desde hace más de dos años, y siempre fue ciencia ficción para mí. Pero desde hace meses lo estoy viviendo en mi propia piel, y este “despertar” ha sido un shock para mi.

En mi caso, las cosas han ocurrido como una sucesión de pequeños “despertares”. El primer despertar consistió en ver que no me gustaba lo que estaba haciendo, y que llevaba años sintiéndome infiel a mí misma, incongruente… No era coherente entre lo que hacía, y lo que mi corazón me demandaba. Y ese peso cada día era más difícil de llevar. Hasta que un día exploté, y dije, “hasta aquí”. Dejé de “tragar” con muchas cosas que llevaba meses tragando y me prometí conectar siempre conmigo misma y ser congruente y honesta.

Y me encontré en la situación de perder el trabajo, la nómina… la seguridad que tanto ansiamos. Y se acumulan todos esos miedos que nos aprisionan y no nos dejan ver la realidad tal cual es. Tenía pensamientos recurrentes y obsesivos sobre lo que tendría que hacer, de dónde sacaría el dinero, dónde iba a trabajar, etc.

Pero llegó otro “hasta aquí” que lo cambió todo. Como dicen en Yoga, cuando “relegas en el Universo” cualquier preocupación, el Universo te devolverá lo que necesitas. Cuando sientes por fin que eres un ser abundante, que tienes todo lo que necesitas y que lo que necesitas eres tu mismo, cualquier preocupación desaparece.

Pero no sólo hablo del mundo espiritual. Mi terapeuta me dijo que tratar de conseguir esa sensación de seguridad aferrándote al control, sólo hace que tu vida se descontrole aún más. Me dijo que cuando “sueltas” ese control, y permites que “las cosas sucedan”, sin intervenir, generalmente se colocan mucho mejor de cómo lo harías tú mismo, en tu afán por mantener a raya esa sensación de “seguridad”.

La seguridad “interna”

Lo que yo hice fue precisamente eso. Empezar a dejar que las cosas sucedan, sin tratar de modificar ni controlar nada. “Rendirme” al Universo, hacer de la incertidumbre una buena amiga, y tener siempre la certeza de que las cosas se colocarán mucho mejor por sí mismas.

El proceso básicamente es pasar de buscar una seguridad externa, a desarrollar una seguridad interna. Sentir que todo lo que sucede es lo que tiene que suceder, que no hay errores, no hay culpa, no pudiste hacer nada de lo que has hecho de otra forma. Todo está bien como está. Y si confías, todo lo que necesitas llegará.

Y tan pronto como empiezas a cambiar tu forma de ver el mundo, y tu forma de pensar, el mundo cambia a tu alrededor. Las personas que  me conocen saben que es así, y que en las últimas semanas no han dejado de ocurrirme lo que antes llamaría casualidades, pero que ahora entiendo como el flujo natural de la vida.

Todos buscamos la felicidad, aún cuando no sabemos ni lo que es. Pero está claro que no la vamos a alcanzar si continuamente luchamos contra lo que nos ocurre, en vez de fluir con la vida. En vez de dejar de las cosas ocurran, estando en contacto con nosotros mismos, con esa voz interna que sabe hacia donde debemos caminar. La seguridad no la vamos a encontrar fuera, porque habita en nuestro interior.